Regreso al pasado, por Gabriel Alcolea

Publicado: 03/12/2011 en Artículos, Colaboradores

Allá por el año 1977, la España franquista se vio abocada a hacerse una Constitución a medida que le permitiera entrar en el club de los países civilizados, aunque  dicha norma básica fuera una pantomima de lo que debería haber sido. Por motivos varios, pero, principalmente, porque el pueblo español andaba en mantillas en esto de la política, después de treinta y cinco años de singular dictadura y, sobre todo, por el enorme peso de las botas y sables militares, se constituyó una normativa de poder andar por casa en batín y zapatillas, conservando la Jefatura del Estado de forma hereditaria al devenir caprichoso de unos determinados genes.

Todo un hito, vaya. ¿No queríais cuarenta años de caldo?, pues toma caldo para…toda la vida. Además de este vergonzoso secuestro de la voluntad de un pueblo para elegir a su máxima magistratura, disfrazado de un referéndum constitucional por una sociedad tan analfabeta políticamente y tan amedrentada, dormida y resignada que muchos incluso dudaban si la palabra democracia llevaba hache intercalada, la mayoría de sus artículos no rompían con nada establecido y atado, sino que los envolvían en el manto de la incertidumbre y la zozobra de lo que nos podía ocurrir.

Así, en vez de clarificar posturas, nos permitió, por ejemplo, ser un Estado aconfesional. O sea, que sí, pero no. Y así desde el primero hasta el último artículo. Y así, ante tanta idiotez y necedad, nos vienen dadas desde entonces.

Aprovechando la ocasión, la iglesia católica española –negocio perdurable donde los haya- ha demostrado ser la institución más coherente de todas. Ahí está, ahí está…y, por los visto en los últimos años, con el mismo ánimo y poder que en los viejos tiempos. No se conforma con chupar del bote estatal y poner el cepillo a casi 10.000 millones anuales, sino que a través de sus proclamas en púlpitos y medios de comunicación engorda y financia con el dinero de todos los españoles, -creyentes o no- una cruzada continua de llamamientos a la insurrección  y al desorden civil. Los crucifijos, palios, altares y romerías celebradas pomposamente con dinero público por la nueva savia azul, han allanado el camino de lo que nos espera con más fruición de los patrioteros de hojalata ahora que ya han “pillado” el poder central, con el aval de los votantes adormecidos en el principio de los tiempos.

Charanga y pandereta. Grasa y caspa.Toros y fútbol. Cabras despeñadas. Incieso, sotanas y besamanos. Idolatrías procesionales. De nuevo, vuelta atrás.

Hay quien dice haber visto la sombra de Torquemada, merodear por algunos lugares de “nuestra” España.

¡Que nos coja confesados!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s