Amapolas entre trigo, por Benjamín Lajo(*)

Publicado: 08/03/2011 en Artículos, Colaboradores

Laura del Río

Durante el año señalamos días para rememorar o reivindicar Fechas, Hechos y Derechos. Hoy, 8 de Marzo, es el día en el que las mujeres nos recuerdan que en esta recién iniciada segunda década del Siglo XXI siguen luchando por su situación social. Desgraciadamente, ser mujer es a diario noticia. Triste y dramática. Un incesante goteo de víctimas por la Violencia del Género Cobarde de quienes aún creen que el matrimonio o la convivencia en pareja les concede algún privilegio como el de ser dueños de sus vidas. Cuando el miedo se instala en un hogar, sus miembros son devorados por esa siniestra persona que se adueña de su destino, de sus vidas y emociones. Muchas veces, aún habiendo dado el difícil y angustioso paso de denunciar al mal tratador ante la justicia y de la evidente incapacidad o descoordinación de quienes son los responsables de impedir, anticipándose, que se culmine la tragedia, no llega o lo hace tarde. Casi siempre el verdugo consigue saltarse las medidas que se le habían aplicado judicialmente. Está claro que es un trabajo colectivo el que ha de desarrollarse para poder decir algún día que un problema tan grave está en vías de mejora. Y, como he dicho, en esto debemos implicarnos todos,  pues todos lo sufrimos al no hacer, más que lo (in)suficiente, lo necesario.

El fracaso social se hace visible cuando se creó un ministerio que emergió y se sumergió casi en el mismo periodo de tiempo que dura un parpadeo. No quiero pensar que, sólo se haya tratado de una cortina de humo, pero ustedes dirán si no es para sospechar que todo fue un espejismo. Mientras, el anacronismo de tener que reivindicar la Igualdad entre Sexos sigue ahí, avergonzándonos. Pero no quiero que este día, Mujer, sea como los noticiarios. Fúnebre y amargo. Quiero acercaros hoy un calor que deshiele por unas horas al menos vuestra tristeza al mostrar a todos, sobre todo a los hombres que os subestiman con su machismo ignorante, que sois, no ya igual, sino mejores; pues tenéis que luchar el doble para conseguir lo mismo o menos. Para ello os voy a hablar de un colectivo que ha conseguido convencerme de lo que ya sabía, pero es curioso que sin ser hincha de ningún equipo de fútbol me haya despertado un inusitado interés por este deporte, al que hasta ahora sólo había utilizado para seguir rondas de conversación o para introducirme preliminarmente en otras conversaciones que considero más sustanciosas o nutritivas.

Un ejemplo que nos puede servir para ilustrarnos sobre las desigualdades entre sexos y que es aceptada por la sociedad sin reparos, me lo ha proporcionado una vecina y amiga, Irene Polo Rubio, profesora de Educación Física, de la que voy a hablarles porque su vida deportiva como jugadora de fútbol femenino, la de su generación, y la de la generación en activo que ha cosechado recientemente títulos europeos es digna de mención y respaldo. Son veinte mil las mujeres federadas en España. El equipo, Rayo Vallecano femenino es el actual Campeón de Europa… Pero para llegar hasta estos éxitos de hoy, antes hubo mujeres como nuestra Irene que desde niñas y apoyadas por sus familias, tuvieron y tienen que costearse viajes y la ropa deportiva en muchos casos, las que fueron abriéndose paso en un universo masculino que más que apoyarlas en sus aspiraciones se mofaban de su osadía y las menospreciaban por querer ser futbolistas. Irene jugó en varios equipos valencianos. El San Vicente, el Burjassot, el Levante UDF. También ejerció como Preparadora Física, como titulada que es, en el que fue uno de sus equipos como jugadora, el Levante UDF. Sus equipos consiguieron copas nacionales y disputaron partidos internacionales a un nivel profesional que ya quisiéramos muchos. Sin embargo, se les niega su total integración al no concederles las licencias oficiales. No tienen las mismas oportunidades que los hombres por una razón ilógica y absurda: Ser mujer.

Hace unos días, retransmitieron por Televisión Española en el programa, Documentos TV, el reportaje, “Cuestión de pelotas”, que con muy buen criterio entrevistó a la abogada de Derecho Deportivo, María José López, que además es miembro del Comité Jurídico del Comité Olímpico y presidenta del Club de Fútbol Femenino Cáceres, sobre la situación en la que se encuentra este colectivo hoy en día. O da a conocer a muchos, a mujeres como Lola Romero, directora del Atlético de Madrid Femenino, que con coraje está luchando con otras compañeras porque esta injusticia social, discriminatoria, aunque se mire haciendo el pino, acabe. No ayudan los argumentos que desde la Real Federación de Fútbol Española hacen sus responsables. José Vicente Temprado e Ignacio Quereda (Seleccionador Nacional Femenino durante 22 años…) dicen, que no es posible lo que reclaman desde hace décadas las mujeres: Equipararse profesionalmente al fútbol masculino. Que siempre les queda optar por dedicarse al fútbol como aficionadas y, profesionalmente, dedicarse a otro trabajo. Pues uno se queda helado si este tipo de gente es el que las representa oficialmente. Será que no saben estos hombres que hace ya tiempo que la mujer está ocupando cargos de vicepresidentas de gobierno, ministras, diputadas, concejalas (¿qué hacen por cierto?) licenciadas o doctoras en cualquier actividad académica, militares, empresariales; trabajadoras de los hogares… que, seguramente ellos, serían incapaces de realizar sin Ellas ese trabajo que por tradición les corresponde. O como ir a la Campaña de la Aceituna, que algunas futbolistas del Jaén, para poder vivir se han visto avocadas a realizar este trabajo (quien les escribe les asegura que es duro) de jornaleras para poder, por sus propios medios, seguir siendo lo que son, futbolistas: Y aquí sí que se puede decir muy alto aquello de, jornaleras altivas

El Fútbol Femenino es un claro ejemplo de la desigualdad que abona la discriminación social de la mujer y fortalece la indefensión de todo su conjunto. Es el combustible que alimenta y fomenta la violencia que la mujer padece. Esa diferencia, aumenta cuando se les restan oportunidades. Alienta el sentimiento maldito de inferioridad que hemos heredado y que conlleva, inevitablemente, a que se trasmita de generación a generación.

Irene y su vida dentro del Fútbol Femenino, me ha inspirado este sentido homenaje que os escribo, mujeres. Su pasado como jugadora de fútbol, el de sus compañeras de fatigas, que ven seguro con alegría como su relevo se va consolidando y ganándole terreno a la injusticia social en todas sus manifestaciones sexistas. Irene, otras antes que ella y las que ahora se preguntan, ¿por qué?, deben saber que la gloria colectiva o personal no tiene precio. Que quienes hoy les están negando la libertad tendrán que escuchar a sus nietas, probablemente, decirles lo mal que lo hicieron. Que Laura del Río, fue Iniesta, Casillas y Pujol juntos, porque tuvo que sacrificarse mucho más que ellos, que lo tuvieron inmensamente mejor para llegar a hasta donde ella llegó. ¡Sí!, mujeres, dos huevos no os van a arrebatar ni la Historia ni la Gloria.

(*) Benjamín Lajo Cosido (memorialista)

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