¿ÉSTO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS?, por P. Recife

Publicado: 22/03/2010 en Artículos, Colaboradores
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Cabezas visibles del capitalismo como Garrigues Walker, Gómez Navarro, Guillermo de la Dehesa y Miquel Roca han dado pie a la Fundación Confianza con el fin de salir cuanto antes de la crisis según sus portavoces.

El buque insignia de la fundación es la web y campaña publicitaria (4,6 millones de euros) “esto lo arreglamos entre todos” con la que nos están bombardeando a diario. Y, por si fuera poco, una veintena de entidades financieras y patronales (BBVA, Endesa, Telefónica, Caja Madrid, Mercadona, El Corte Inglés, Mapfre, etc, etc) son las que ponen la pasta gansa –se habla de 60 millones de euros- para mantener el asunto lo que haga falta. Los medios de comunicación, haciéndoles la cama, han destacado “el positivismo y optimismo que rebosa, además de un poco de esperanza y de ilusión” y “Que uno no encuentre trabajo y le vayan las cosas mal, no es motivo para arremeter contra una página web, carente de maldad, cuyo único cometido es dar algo de luz …” (la negrita es nuestra).

Los plumíferos del capital hacen bien su labor de confusión. Refuerzan, con toda la mala baba, los argumentos que leemos en la web: “Queremos arreglar esto, y no vamos a esperar a que nadie lo haga por  nosotros. Porque si no lo arreglamos nosotros, ¿quién lo va a hacer?”…, “Llevamos demasiado tiempo viendo en todas partes lo mal que está todo. Es casi lo único que nos cuentan. Pero la crisis no solo está ahí fuera, también está en nuestras cabezas. Nos ha hecho perder la confianza, nos ha contagiado el pesimismo, el desánimo”…, “ Esto es lo primero que debemos arreglar, queremos recuperar la confianza”. “Tenemos motivos para animarnos. En esta web encontrarás muchos” Y, claro está, ocultan las verdaderas razones de todo este tinglado de propaganda capitalista (significativo es, que de hecho, no haya una sola organización, asociación o plataforma popular en esa fundación). Que además utilicen la colaboración, consciente o no, de escritores, presentadores, cocineros y otras personas mediáticas no les da la razón ni hace sus argumentos más válidos.

La clase obrera, los ciudadanos en general, solo pueden ver en esta campaña una manipulación y un insulto a su cada vez mas deteriorada situación. Los mismos que promocionan esta campaña son los que despiden, bajan salarios, quieren imponer una jubilación a los 67 años, un despido más barato, privatizan la sanidad o deterioran la educación, pagan menos impuestos que nadie y obtienen unos beneficios y pensiones escandalosos, por citar solo algunos aspectos de su catadura.  Mientras, la clase obrera, el pueblo, vive la crisis quedándose sin trabajo, sin vivienda, sin recursos, pasando hambre y con una negra perspectiva de futuro. Esta y no otra es la realidad, lo disfracen de falta de confianza o de estado mental (¿?) personal.

Afirmar, como hacen estos neohagiográfos, que esta campaña es “carente de maldad” es simplemente una mentira. Esta campaña ha nacido con la peor de las intenciones para nuestra clase, ha salido lanzada para adormecer a las clases populares y hacerlas creer que ayudando a solucionar la crisis que ellos han creado vamos a vivir mejor. El objetivo de la clase obrera y del pueblo no es solucionarles sus problemas (como ha hecho el gobierno dándoles miles de millones de euros de todos); si no los nuestros, que pasan por hacerles pagar su crisis, derrocarlos e imponer un poder popular que, hoy y aquí, solo puede ser una República Popular y Federal.

Llevan razón cuando dicen que no podemos esperar que nadie lo haga por nosotros. Sin embargo, obvian deliberadamente la lucha de clases, que cambia radicalmente el enfoque que se da a la frase: solo nosotros, solo  la unidad obrera y popular podrá acabar con sus privilegios y de quienes los representan. Y la confianza que debemos recuperar no es en ellos ni en sus cuentos de hadas, si no en nuestra fuerza como clase, en nuestra capacidad organizativa y unitaria. Lo deja claro “La Internacional”:
“Ni en dioses, reyes ni tribunos/ está el supremo salvador/ Nosotros mismos realicemos/el esfuerzo redentor”.

Esta campaña, como tantas otras que últimamente proliferan como setas desde el gobierno, partidos y organizaciones afines a las clases dominantes, solo tiene un objetivo: engañar y equivocar al pueblo. Seamos vigilantes y no caigamos en sus trampas.

La única esperanza para nuestro pueblo es traer la III República, la única que puede garantizar nuestros derechos.

Pongámonos a la tarea.

Fuente: Octubre nº 34

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