Antes roja que de Gallardón, se congratula Esperanza Aguirre en esa charla que difundió hace unos días la SER sobre la guerra de Caja Madrid.

A pesar del llamativo insulto, de ese rotundo hijoputa, lo mejor de la conversación entre la presidenta de Madrid y su número dos, Ignacio González, está en otros pasajes. Aquí va un análisis de texto para leer entre líneas este interesante diálogo, una obra cumbre de ese liberalismo bien entendido, que empieza por uno mismo.

Esperanza Aguirre: “Yo creo que serán indubitativos porque no hemos nombrado más que a Carmen [se ríe], Javier López Madrid, Arturo y Mercedes”.

No me extraña que se ría. La Carmen de la que habla Esperanza Aguirre es Carmen Cafranga Cavestany. Es la socia de la mujer de Ignacio González, Lourdes Cavero, en la empresa Subastas Segre. Cafranga es amiga íntima de Ana Botella. En esta sociedad, que gestionan directamente Cavero y Cafranga, puso dinero otra amiga de Botella: Concha Tallada, la ex mujer del ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga. Las hermanas de Lourdes Cavero, cuñadas de Ignacio González, también invirtieron en una segunda ronda de accionistas de la sociedad.

Según publicó la Cadena SER hace un año, el Gobierno de Aguirre ha adjudicado más de dos millones de euros en contratos y subvenciones a diversas empresas de Carmen Cafranga y a una fundación que preside. Más allá de estas sociedades y de sus excelentes relaciones personales, a Carmen no se le conoce otra formación financiera, excepto que fue jugadora profesional de bridge. Para ese mismo puesto en el consejo de Caja Madrid, Rato había propuesto al ex consejero delegado de Banesto, Federico Outon. Pero Aguirre ganó la batalla por la profesionalización de la caja y Carmen (risas) se quedó con el sillón.

Esperanza Aguirre: “Hemos tenido la suerte de poderle dar un puesto a Izquierda Unida quitándoselo al hijoputa, ¿eh?” .

Tras conocerse la grabación, Esperanza Aguirre aseguró que el hijoputa no era Gallardón, sino uno de sus hombres en la caja “cuya madre es una santa”: Fernando Serrano. En Génova pocos se lo creen, a pesar de que Rajoy ha pedido a todo el mundo -incluso al alcalde, con el que ha hablado directamente- que no entre al trapo.

El puesto de IU es el de Rubén Cruz, que ya estaba en la comisión de control de la caja. A mediados de diciembre, Rodrigo Rato alcanzó un pacto con el PSOE y con el PP para renovar este órgano de la caja con Fernando Serrano en uno de los puestos (y con Rubén Cruz fuera). Sin embargo, pocos días después, el pasado 18 de diciembre, Esperanza Aguirre reventó ese acuerdo, a pesar de que beneficiaba al PP, para forzar la salida de Serrano y que ganase IU. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aceptó el órdago sin rechistar, después de que Rajoy le pidiese paz.

Serrano estaba en la lista negra de la lideresa porque había bloqueado varios intentos de los aguirristas para tumbar al anterior presidente de la caja, Miguel Blesa. Rubén Cruz, por el contrario, fue de uno de los leales a Blesa que se cambiaron al otro bando a mitad de la batalla. “Cruz conocía muchas de nuestras estrategias de defensa jurídica y se las pasó a la Comunidad”, cuenta ahora uno de los consejeros de la caja. Su cambio de chaqueta, al final, ha tenido recompensa.

Esperanza Aguirre: “Este pollo que me han puesto en la comisión de control, éste, que no me acuerdo cómo se llama. Este que me han puesto en la comisión de control en vez de Pedro Antonio. Éste… Corsini. Como si no fuera conmigo, vamos”.

El pollo en cuestión es Miguel Corsini, ex presidente de Renfe, y que se define “liberal”, como Aguirre. La lideresa se quejaba a González de que Corsini estaba entre los que no habían llamado para agradecer el nombramiento, algo que sí habían hecho esa misma mañana otros de los consejeros señalados por su divino dedo, como Carmen Cafranga (risas).

Ignacio González: “Yo creo que Arturo quiere ser presidente de la Cámara y darle la gestión a Corsini”.

Esperanza Aguirre: “Y eso ¿qué tal nos parece?” .

Ignacio González: “Hay una persona a la que tienes que conocer y te encantará.

Esperanza Aguirre: “Por mí, encantada. ¿De dónde sale éste?

Ignacio González: “Fue presidente de los jóvenes empresarios”.

La pregunta es otra. Y eso ¿qué más da lo que le parezca a la liberal presidenta de la Comunidad de Madrid? ¿Afecta a la competencia del ‘pollo’ Corsini para gestionar la Cámara que no hubiese tenido el gesto vasallo de agradecer su sillón en la caja? En teoría, la Cámara de Comercio es un órgano ajeno al control político, que nombran los propios empresarios, no Aguirre.

El Arturo que quiere ser presidente de la Cámara es Arturo Fernández, presidente de los empresarios madrileños y cuñado del presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán. La carrera de Arturo y la de Gerardo en las cámaras y patronales ha sido casi simétrica, siempre a la sombra de la “cojonuda” Esperanza Aguirre. Antes de presidir la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán fue presidente de la patronal madrileña, donde le sustituyó Arturo Fernández, y también presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, un puesto que ahora Arturo quiere ocupar. Como presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández se sentará en el consejo de Caja Madrid, en el mismo sillón que ocupaba hasta hace unos días Díaz Ferrán.

El presidente de la CEOE era, al mismo tiempo, consejero y moroso de Caja Madrid. Ahora ya no es consejero, pero sigue siendo moroso. Díaz Ferrán no ha pagado los 26,5 millones de euros que debe a la caja, pero sí pagó, en su día, un generoso donativo a Fundescam, una fundación del PP de Madrid que facturó gran parte de los gastos de las campañas electorales de Esperanza Aguirre durante el año 2003, el año del tamayazo. Arturo Fernández también estuvo entre aquellos generosos donantes, que después de su filántropo gesto consiguieron más de 300 millones de euros en adjudicaciones de la Comunidad de Madrid.

Esperanza Aguirre : “Nosotros, ¿qué arma tenemos contra él? “.

Ignacio González : “¿En la caja?”.

Esperanza Aguirre : “Contra él”.

Aguirre y González hablan de Rodrigo Rato, el nuevo presidente de Caja Madrid. La frase resulta especialmente inquietante en boca de la presidenta de un Gobierno que tiene imputados, acusados de espionaje político, al ex director general de Seguridad de la Comunidad, Sergio Gamón, y a tres de sus asesores.

Precisamente este martes está prevista la declaración en el juzgado que lleva el caso de uno de los espiados: el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo. El número dos del presunto ‘hijoputa’, que ha sido expulsado por un año del PP por decir que las maniobras de los hombres de Aguirre en Caja Madrid contra Rato le parecían “de vómito”. Vista esta conversación, Cobo se quedó corto.

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