“Ya no se trata de formar <<señores>>, sino ciudadanos; sólo la patria (el Estado) tiene el derecho a educar a sus hijos: no puede confiar esta tarea al orgullo de las familias, ni a los prejuicios de los individuos, eternos alimentos de la aristocracia y de un federalismo doméstico, que restringe los espíritus, los aísla, y destruye –junto con la igualdad- todos los fundamentos del orden social” (M. Robespierre, “Sobre las relaciones de las ideas religiosas y morales con los principios republicanos y sobre las fiestas nacionales”, discurso pronunciado en la Convención del 18 floreal, año II – 7 de mayo de 1794).

Minada por dentro (escasa cantera, que les lleva a buscar la vocación a otros países, sobre todo de América Latina) y por fuera (con un catolicismo practicante que agoniza), y porque va en sus genes, la Iglesia católica española está a la que salta. Necesita intervenir, presionar, influir, en aquellos espacios donde debiera quedar muda, los públicos, porque es allí donde se toman las decisiones importantes que les afectan directamente y que pueden retrasar o galvanizar el fin de su propia existencia como institución.

Está a la que salta cuando se habla del aborto, ¡ese crimen de lesa humanidad! (sabemos que es genocidio cuando el hombre, clero o laico, se masturba); está a la que salta cuando se habla de anticonceptivos (los condones son aliados del SIDA – Benito, dixit); está a la que salta… Pero sobre todo los próceres de la Iglesia están a la que salta cuando se habla de educación. Por ser su principal bastión. Por ser el espacio público donde tienen mayor presencia, por el dinero que se llevan a los bolsillos y por el poder ideológico que allí pueden desplegar. Porque, en definitiva, a través de ella se da la principal comunión entre Estado e Iglesia.

Ahora que está sobre la mesa un posible Pacto Educativo ellos tienen que decir algo. La Conferencia Episcopal salta cual resorte y, por boca del inefable Rouco Varela, diagnostica y receta. Diagnostica que los males que aquejan al sistema educativo se deben a la falta de una educación en valores (léase: religiosos, cristianos, católicos apostólicos y romanos); al “deterioro de la formación religiosa y moral en la escuela” (fuera de la moral religiosa no hay moral). Y cita los males: “los altos porcentajes del fracaso escolar, la indisciplina y la violencia en las aulas, la pérdida de autoridad humana y pedagógica de los profesores,…”. ¡Amén!

Receta más religión católica en la Escuela, para tener más “formación religiosa y moral”, y profundizar en la titularidad educativa de los padres e instituciones educativas, que no son otra cosa, estas últimas, que sus mercados de la educación, privados y concertados. Para ellos el Estado sólo es titular “subsidiario”. El objetivo es tener una mayor libertad de movimiento y que el Estado, entendido aquí como entidad pública de representación colectiva, intervenga lo menos posible en la educación.

Mas el problema no está en su concepción sino en que hay una base jurídica, a la que aluden, que refrenda sus posiciones: el artículo 27, puntos 3 y 6, de la Constitución monárco-católica. El primero otorga esa titularidad a los padres: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que este de acuerdo con sus propias convicciones”. El segundo, permite su interpretación respecto a las “instituciones educativas” porque “reconoce a las personas físicas y jurídicas la libertad de creación de centros docentes,…”. Nos guste o no, con el artículo 27 en la mano se puede afirmar que la educación no es competencia exclusiva del Estado.

Más formación religiosa y más libertad de movimientos, limitando en lo posible la acción educativa del Estado, pues, son las premisas de la jerarquía católica desde las cuales “debería ser posible el deseado pacto escolar”. ¡Saben más que los ratones colorados! Incluso en el plano táctico, pues antes de plantear lo de arriba, para ablandar los corazones, juegan el papel de víctimas y, clamando al cielo, dicen que los alumnos “que estudian Religión en los centros públicos son héroes” porque el Gobierno (que tiene unas tragaderas enormes y de facto les ampara) discrimina la asignatura de religión. ¡Tiene “bemoles” la cosa! Insaciables, no dejan de pedir por esa boquita con lengua viperina. Hace unos meses reclamaban el dinero que dicen ahorrar al Estado por “la aportación que hace la Iglesia a la sociedad”.

Y es que el actual Ejecutivo (también los anteriores) tiene muy mal educada a la Iglesia católica. La da cuanto pide, no se impone y “pierde autoridad”; la ha hecho irrespetuosa, “indisciplinada” y tiránica, incumpliendo las más elementales normas de convivencia social, hasta el punto de mostrarse a veces “violenta”. Necesita, entre otras cosas, formación y educación en valores: respeto, tolerancia, igualdad, democracia.

Ahora bien, ¿quién pone el cascabel al gato? El Gobierno de Rodríguez Zapatero ya vemos que no. Sencillamente porque no quiere. Porque está hipotecado por una “Transición” que parió una Carta Magna que contempla artículos como el citado y otros, como el 16.3 (1), que abren las puertas de par en par para que este “monstruo de las galletas” siga zampando y metiendo sus enormes narices en asuntos que no le incumben. Una razón más, y de peso, para estar en contra de esta “su” Constitución.

¿Cambiará algo el asunto con la futura reforma de la Ley de Libertad Religiosa? No. Todo hace prever que será un café para todos; más religión(es). Y ella… ya está a la que salta.

________________

(1) “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. ¡Menudo gol metieron aquí a la laicidad y a la democracia! Las “relaciones de cooperación” se sustancian en el Concordato del 79. La cursiva es nuestra.

comentarios
  1. dedona dice:

    Si es que Robespierre no defrauda nunca. El tipo lo tenía claro. Muy bueno el artículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s