La izquierda madrileña, o, para hablar con más precisión, sus dos principales partidos, dando una nueva muestra de su desesperante desidia y ausencia política, parece haber aceptado con entusiasmo ser víctimas tanto de los Trucos o trastadas de Esperanza Aguirre como del “Rato” de Rajoy. Es cierto que al parecer también hubo Tratos, pero éstos han sido tan opacos y clandestinos que bien puede pensarse que nada en ellos pudo haber que fuese beneficioso para la sociedad madrileña.

Las riñas internas del Partido Popular han versado sobre quién manda en Caja Madrid. Eso daba una nueva oportunidad para poner sobre el tapete lo que verdaderamente importa: ¿Para qué Caja Madrid? ¿Qué proyecto? Si algo había de tratar, era eso.

Sin embargo, ¿qué han hecho el PSM-PSOE e IU-CM con esta oportunidad, en un momento en el que la crisis hace especialmente relevante la función social de las cajas? Unos primero y otros después, pero con igual entusiasmo, acordaron que darían apoyo al candidato que Esperanza Aguirre promoviese para la presidencia de Caja Madrid. Así, sin más, o al menos sin nada que fuese de interés social, ya que desconocemos los entresijos de estos malos tratos que tan malos ratos están dándonos. Todo indica que su compromiso llegaba hasta el punto de disponerse a apoyar a Ignacio González. Pero los vientos cambiaron, por razones internas del PP, y ahora la figura ascendente es Rodrigo Rato, que aspira a ser elegido por unanimidad y que, vistos los vientos que corren entre las representaciones de los partidos de izquierda y de nuestros sindicatos, bien podría lograrlo, dado que las únicas quejas que se oyen tiene que ver con el reparto de los puestos del consejo. ¿Nadie se ha parado a pensar lo que significa aceptar al frente de Caja Madrid a Rato, el mayor privatizador que ha estado en un gobierno español -pese a que han abundado los privatizadores-, precisamente cuando arrecia la presión por la privatización de las cajas?

Permítasenos una pequeña insolencia: ¿por qué? Sí, ¿por qué hay que apoyar a un candidato del PP, sea éste quien sea? No decimos que no pueda hacerse en ninguna circunstancia… si se alcanza, a plena luz del día, un trato bueno para la sociedad madrileña. Pero, en ausencia de tal trato diáfano, lo único que nos han dicho desde los dos partidos de oposición en la Asamblea regional es que el PP debía presidir por que tenía mayoría. Ya sabemos que en democracia gobierna quien tiene mayoría, pero no estamos hablado de quien debe gobernar sino de las candidaturas para ello.

Así pues, haremos una propuesta que, sorprendentemente, a algunos parece utópica y apocalíptica, cuando es pragmática e, incluso, “integrada”. Hágase un acuerdo entre IU, PSOE, CCOO, UGT y el resto de representantes progresistas en el Consejo y en la Asamblea de Caja Madrid para presentar y promover en común una candidatura a la presidencia de la entidad y un proyecto para ella. Una candidatura que debe recaer en persona ajena a intereses empresariales o particulares que puedan ser o hayan sido beneficiados desde la entidad.

Necesitamos, en primer lugar, un proyecto, y, para que éste alcance relevancia y no sea mero texto en un papel, necesitamos una candidatura creíble. Así se podría promover una alternativa para esa entidad, que no debe actuar como un banco privado más sino utilizar los beneficios para promover el interés público común. Un proyecto de transparencia orgánica y de compromiso social, en torno a propuestas como la separación de la Asamblea General y del Consejo de Administración de Caja Madrid de quienes tengan o contraigan cualquier tipo de interés inmobiliario o alguna deuda personal o empresarial con Caja Madrid, la elevación del dividendo social de Caja Madrid (podría pensarse en doblar su ratio sobre beneficios) y la dedicación de los recursos de la Obra Social y Cultural hacia actividades de amplio calado social, en ámbitos como el apoyo a la vivienda en alquiler, la formación profesional, la atención y cuidado a personas dependientes, la promoción cultural…

Si algún trato ventajoso para la sociedad madrileña es posible, pasa por esa candidatura y ese proyecto, no por mercadeos en torno a vicepresidencias u otros cargos o prebendas. Con quien se rinde de antemano e incondicionalmente, nadie negocia. Es hora de demostrar que hay una alternativa para Caja Madrid y que este proyecto puede conseguir el apoyo de una gran parte de la ciudadanía en cuanto ésta perciba que no se está hablando de los intereses de algunos sino de los de todas y todos. Sólo en tal caso, aunque se esté en minoría en los órganos de la entidad y no se logre la presidencia, se hará posible ejercer una influencia real sobre la actuación de Caja Madrid e incluso alcanzar acuerdos parciales. Es algo que cualquier sindicalista sabe, pero que la izquierda madrileña olvida desde hace años cuando de Caja Madrid se trata. Sin fuerza y sin alternativas, no hay trato.

Asociación NO NOS RESIGNAMOS

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